Los detentes de Inesita

Foto de la historia

“DETENTE, el Corazón de Jesús está conmigo”, es la frase que se lee detrás de las reliquias o amuletos que usaba a diario Inesita Etelvina Naranjo Suárez, una distinguida dama quiteña nacida en el año de 1918, y que habitó en el tradicional barrio de Marcos, para sentirse a salvo de todo mal. Pequeñas piezas de tela con bordados de seda, los cosía sobre sobre su ropa al lado izquierdo del pecho, como era la tradición en aquellos años.

Su casa, que aún existe en la calle Junín, mantiene intactas muchas de sus pertenencias entre los que destacan estos mágicos objetos, los “detentes” de Inesita, que al igual que los rosarios, los crucifijos o las medallas, se usaban por los católicos desde tiempos de la colonia, como escudos de buena suerte, para prevenir episodios trágicos y alejar los deseos malignos, brindando protección a quien los use.

Bordados a mano con un detalle minúsculo, minucioso por las monjas de los claustros que llevan una vida mística, les proporcionaban un valor aún más sagrado. En su cara delantera se aprecia el Sagrado Corazón de Jesús y en la posterior la leyenda que les da su nombre de “detente”.

Actualmente en el museo de Santa Catalina de Siena existe una colección de estos objetos que se bordaron con partículas de huesos y cabellos de los Santos.

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