Orfebre que trabaja como en época de La Colonia

Foto de la historia

En medio de la magia que envuelve al tradicional barrio de La Ronda, encontramos en un taller expuesto al público al artista orfebre, Germán Campos Alarcón, como detenido en el tiempo, coloca con delicada técnica, pan de oro a una de sus recientes obras, un crucifijo.

Tercera generación de orfebres quiteños y tal vez el último, mantiene el trabajo en metalurgia tal como se lo realizaba en época colonial. Apasionado por esta maestría que aprendió junto a su hermano mayor, continúa elaborando piezas en metalurgia precolombina, platería religiosa y ornamental.

Dedica largas horas al diseño, tallado, pintura y acabado de sus piezas, ayudándose con herramientas elaboradas por él mismo y a un continuo aprendizaje que combina saberes coloniales y técnicas modernas.
Sus principales clientes son anticuarios, coleccionistas y turistas extranjeros que valoran el arte que realiza y que lo compromete a seguir perfeccionándose día a día.
Durante sus cuarenta años de trabajo ha recibido varios reconocimientos, certificaciones y también ha participado en eventos importantes en la ciudad.
Su taller interactivo es una galería sinigual que rescata la historia de nuestra ciudad y país. A sus visitantes, Germán les brinda la oportunidad de fotografiarse con una diadema y alas que usó en una sesión fotográfica en el convento de Santo Domingo para una importante revista, así pueden llevarse un especial recuerdo de su obra.

Como parte de celebración del Bicentenario de la Batalla de Pichincha, y haciendo honor al gran trabajo artístico del maestro Germán, se expone actualmente una de sus principales piezas, el sol de la cultura Tolita en la embajada de Washington.

Ubicación

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